En uno de los capítulos de los Simpson, Homero Simpson va a la tienda de Apu, el alegre bengali, y ahí se dedica a examinar a contra luz los boletos de la lotería instantánea, para ver si alguno de ellos estaba premiado. Y resulta que si, encuentra uno premiado, lanza su clásico “huju”, y  le dice a Apu: quiero este boleto y un dulce chupelupe, mientras pone algunas monedas en el mostrador; a lo que Apu responde: lo siento, solo le alcanza para uno de los dos, “hou!!”

Cuantas veces nosotros en la vida hemos tenido que afrontar decisiones tan difíciles como la de Homero Simpson?, tener que elegir entre dos cosas que queremos, entre dos cosas que nos gustan, entre dos cosas que son buenas. No es tan fácil.

En el relato que acabamos de leer, el pueblo de Israel también tuvo que tomar una serie de decisiones, que si bien, no involucraban un delicioso dulce chupelupe; si involucraban algo mas de fondo, que no solo repercutiría sobre ellos, sino sobre los demás.

Pues resulta que el relato nos habla de la época cuando Israel regreso de la deportación a Babilonia. Y digo, si uno deja su casa sola durante, algo así como 70 años, pues tiene muchas cosas que arreglar para poder volverse a instalar.

Un escobazo por aquí, una trapeada por allá, eso no era problema, el problema, entre algunos otros, era que Israel había tomado mujeres extranjeras por esposas, según nos narra Esdras 10. Y para solucionar este problema, Israel tuvo que tomar varias decisiones, y muchas de ellas muy difíciles.

Obedecer a Dios, o no obedecerlo, ese no es problema, para este punto, Esdras ya se encargo de decirle al pueblo que tiene que obedecer a Dios. Decisión tomada, fácil

Pero Israel tuvo que enfrentarse enseguida a una situación, nada fácil. En la ley había dos preceptos. El primero decía que lo que Dios unió, no lo separe el hombre. El segundo era una prohibición de contraer matrimonio con mujeres extranjeras.

¿Que hacer? Por una parte se establece que el matrimonio es indisoluble, y aunque existan leyes sobre el divorcio, delante de Dios, dicha unión sigue siendo indisoluble. Y eso esta bien, hay que obedecer a Dios

Por otra parte, varias narraciones muestran que los matrimonios mixtos afectaban a Israel de una o de otra manera; y lo que Dios quería con la prohibición de matrimonios mixtos, era evitar al pueblo todos esos problemas, y que el pueblo siguiera siendo fiel a Dios. Y eso esta bien, hay que alejarnos de las cosas que nos alejan de Dios.

¿Y entonces? Pues Israel tuvo que reflexionar sobre su situación muy particular y en base a eso tomar una decisión. Y dicha situación muy particular  era que su propia historia como pueblo, les decía que el exilio les había venido como consecuencia de su alejamiento de Dios. Había que disolver los matrimonios mixtos

Aunque su situación les era muy clara, eso no quiere decir que la decisión que tuvieron que tomar fuese fácil. La narración puntualiza que hubo hijos, producto de esos matrimonios mixtos. ¿Pueden imaginarse el dolor de un padre que tiene, no que despedirse de su hijo, si no que tiene que despedir él a su hijo? ¿Y si en verdad amaba a su mujer? ¿Seria fácil decirle a alguien que se ama, que se vaya? Un panorama repleto de lagrimas, por todas partes, pero había que solucionar las cosas, y había que seguir la opción por la cual se había optado.

Y junto con todo este sufrimiento, viene otra desicion, aun mas dura. Por un lado, estaba el precepto de que Israel no debía de mezclarse con los demás pueblos, al ser este una nación santa. Y por el otro esta el que habla sobre acoger a los extranjeros.

El primero, tiene su razón de ser, debido a que Dios quería que Israel fuese diferente, Dios quería que Israel se alejara de cosa y personas que le podrían hacer daño. Y gracias a Dios por que el nos cuida, hablándonos sobre esto.

El otro precepto, habla sobre que Israel, debía de ser misericordioso para con los demás, en especial, para con el extranjero que habitaba junto con el. Y es agradable que Dios nos impulse a ser misericordiosos con los demás, pues es una forma en cómo podemos dar testimonio.

Y nuevamente, Israel esta en la encrucijada, y nuevamente otra decisión difícil, que nadie hubiera querido tener que tomar, pero que era necesaria. Había que sacar de Israel a las mujeres extranjeras, debido a que la prioridad en ese momento era la reconstrucción de Israel como nación, lo que implicaba el definirse como una raza pura.

En la antigüedad, el que una mujer se quedara sin un hombre que la respaldara, llamase, esposo, padre, hermano, o incluso hijo, significaba que estaba totalmente desprotegida, debido a que en la antigüedad una mujer no podía tener propiedad , o si quiera trabajar, por si sola. Significaba pues, en la mayoría de los casos, el volverse de la noche a la mañana en una persona desamparada.

Pensar en como se debe de sentir dejar a la familia desamparada… Mejor no pensar en ello

Al igual que Israel, nosotros hemos tenido que tomar decisiones difíciles en nuestra vida, incluso decisiones sobre las cosas de Dios.

Venir a los cultos es importante, pero si el único día en que la familia puede ir a pasear, para pasar tiempo juntos, es el domingo… ¿Que hacer?  Las dos cosa son buenas, ¿como decidir?

O que tal cuando nuestro mejor amigo o amiga, nos invita a la boda de uno de sus hijos. Va a ser en una iglesia católica, y después va a haber fiesta… Pero también es importante para Dios la amistad, no nos llama Jesús sus amigos?  No estuvo Jesús mismo compartiendo tiempo con publicanos y pecadores? No es fácil obedecer

Obedecer a Dios, nunca ha sido fácil, debido a que los mandamientos no son una receta de cocina, la cual podamos aplicar siempre de la misma forma. O estaríamos dispuestos a aplicar ahora lo que se hizo en el tiempo de Esdras, disolver matrimonios?  Por supuesto que no, ¿por que? Porque a pesar de que los mandamientos siguen siendo los mismos, nosotros y nuestra situación, no lo son.

Obedecer, no solo es un proceso de aceptación, si no también un proceso de reflexión, en donde una serie de decisiones tendrán que ser tomadas.  Y que cada una de esas decisiones tendrán consecuencias, tanto buenas como malas.

La obediencia implica también el hecho de buscar siempre una mejor forma de aplicar los mandamientos de Dios en nuestra vida, en nuestra situación muy particular

Cabria la entonces pregunta: ¿Siempre se tomara la mejor de las decisiones en este proceso de reflexión?  ¿La decisión de Israel fue la mejor?